CARTA A LOS HUÉSPEDES

Me presento: soy Carmen, la propietaria y encargada de la casa rural del Palacio Viejo de Las Corchuelas. Quiero darte la bienvenida y decirte que, por más bonita que hemos querido hacer esta web, nunca, jamás, se puede experimentar la magia de Las Corchuelas sin venir aquí, sin verla, olerla y paladearla en persona.

Corchuelas ha sido para mí mucho más que una finca hermosa en medio de un paraje natural impresionante -lo que hoy es Parque Nacional- donde pasé mi infancia y mucho más. La casa rural ha sido mi mejor excusa para poder dejarme llevar por esta pasión y convertirla en mi modo de vida.

Desde que tengo recuerdos, siempre he querido vivir aquí. Fue en 2005, con la inauguración de la casa rural, cuando ese sueño se hizo realidad. Ahora disfruto de cada día, de cada atardecer y de cada luna que admiro inmersa en esta finca-paraíso.

Tengo muy claro qué es lo que quiero ofrecer a la gente que nos visita: Todo el lujo con el que vivía mi familia en tiempos pasados, con el estilo rústico que siempre me ha encantado. Por eso no dudé en volver a dar vida a muebles, menaje y a toda la decoración que tenía mi familia… a parte de desempolvar las recetas que ya hacía mi abuela. Además de tener una vida pasada, quería darles también una vida presente y futura. Ese es parte del encanto del Palacio Viejo de Las Corchuelas, y las personas que se han hospedado aquí hasta ahora me confirman la atmósfera cálida que los elementos de la casa han conseguido crear.

Siempre he disfrutado del contacto con la gente. Además, compartir una vida entera amando esta tierra es siempre un placer si hay quien quiera escuchar. Así, tras más de 10 años con este negocio, no solo he conseguido vivir la vida que siempre quise, también he trasladado, sin querer, parte de mi amor por este lugar a otras personas que también se han enamorado de esta finca y de esta casa, y la añoran desde la distancia.

Lo dicho. Os mando una calurosa bienvenida a este trocito de cielo en la tierra.

Una finca familiar

Desde que tengo recuerdos, siempre he querido vivir aquí. Fue en 2005, con la inauguración de la casa rural, cuando ese sueño se hizo realidad. Ahora disfruto de cada día, de cada atardecer y de cada luna que admiro inmersa en esta finca-paraíso.

12Años de experiencia
6Personas al cuidado
600Hectáreas de terreno
6Habitaciones